Hace una semana y en tan solo un
día, 1’4 millones de británicos han firmado un petitorio en contra de la visita
de Donald Trump a Reino Unido. Los británicos se posicionan contrarios a las
medidas de aislamiento y a la actitud misógina del presidente de EEUU, pero se
quedan solos ante la decisión de la Primera Ministra Británica de “mantener” la
visita. ¿Esto puede estar sucediendo? ¿Puede una de las democracias más
antiguas de la historia pasar esto por alto?
El apoyo incondicional a la visita
promovida por la casa real británica, está causando numerosas protestas
callejeras en las distintas capitales del Reino Unido, que se manifiestan en
contra de las medidas de veto migratorio a siete países musulmanes. El gran
revuelo de esta visita se debe a la legitimación de la presidencia de Trump a
través de esta recepción, es decir, la aceptación de sus medidas deshumanizadas
y discriminatorias.
Las medidas tomadas por Donald
Trump, en estas últimas semanas, y el posicionamiento de silencio de Theresa
May, Primera Ministra Británica, hacen que se muestre el lado más radical del
país: una postura a favor del brexit.
Defendiendo, así, medidas comunes entre los dos líderes, como la imposición de
fronteras, las actitudes racistas y el rechazo hacía los nuevos movimientos
migratorios.
Además, la recepción de la Reina
Isabel II a Donald Trump puede llegar a ser “vergonzosa”, tras los numerosos
rechazos de Trump a la mujer y la insistencia de posicionar a esta como un ser
inferior al hombre. Esta actitud se recoge en alguno de sus libros, “Nación
Trump: El Arte de Ser Donald”, en el cual expresaba “que la mejor parte de una
película es cuando mandaban callar a las mujeres” o en los comentarios que
regalaba a su oponente Hillary Clinton: “Hillary Clinton sería una mala
presidenta por culpa de las acciones de su marido”.
Los intereses económicos y la búsqueda
de apoyos de los dos países, tras las continuas tensiones con la Unión Europea,
se pueden palpar en el ambiente. La necesidad de un acuerdo comercial, tras la
salida de EEUU del Tratado Transpacífico y la futura salida de Gran Bretaña de
la Unión Europea, además de la exigencia de tener un nuevo socio tras el
aislamiento de ambos países, están sacando a la luz las carencias de dos sistemas
democráticos obsoletos y poco reales.
![]() |
| Fuente: eldiariony.com |
