Las elecciones de Estados Unidos han dado mucho que hablar. Desde la presentación de sus candidatos, Donald Trump, por parte del Partido Republicano y Hillary Clinton, por parte del Partido Demócrata, hasta la polémica victoria del actual presidente Trump. Pero, ¿cómo fueron estas elecciones?
En un principio, las encuestas daban como clara vencedora a Hillary Clinton, pero, cuando tan solo faltaban once días para la celebración de las elecciones estadounidenses, el FBI dio a conocer unos datos inquietantes acerca de una serie de correos electrónicos, que perjudicaban enormemente la imagen de la candidata demócrata. El Partido Demócrata acusó abiertamente al presidente ruso de esta filtración. Asimismo, alegó que esto favoreció de una manera espectacular a Donald Trump.
Sin embargo, el Informe desvelado por la NSA, el FBI y la CIA expone abiertamente que el presidente ruso Vladimir Putin ordenó una campaña para intentar influir en las elecciones americanas, pero este documento, a su vez, afirma que los rusos no influyeron en el recuento final de votos. Por lo tanto, ¿podemos decir que Putin contribuyó en la elección de Donald Trump como presidente estadounidense?
Las elecciones de Estados Unidos han dado mucho que hablar. Desde la presentación de sus candidatos, Donald Trump, por parte del Partido Republicano y Hillary Clinton, por parte del Partido Demócrata, hasta la polémica victoria del actual presidente Trump. Pero, ¿cómo fueron estas elecciones?
En un principio, las encuestas daban como clara vencedora a Hillary Clinton, pero, cuando tan solo faltaban once días para la celebración de las elecciones estadounidenses, el FBI dio a conocer unos datos inquietantes acerca de una serie de correos electrónicos, que perjudicaban enormemente la imagen de la candidata demócrata. El Partido Demócrata acusó abiertamente al presidente ruso de esta filtración. Asimismo, alegó que esto favoreció de una manera espectacular a Donald Trump.
Además, la postura de los rusos tampoco parecía ayudar a Hillary Clinton pues, cuando las encuestas la daban como la futura presidenta, hicieron popular en Twitter el hashtag “#DemocracyRIP”. ¿Intentaban los rusos ayudar a Donald Trump? Pues bien, está demostrado que varios miembros del partido de Donald Trump mantuvieron reuniones con diversos políticos rusos y ucranianos, aunque, evidentemente, la Casa Blanca niega estos hechos. Trump incluso llegó a acusar a los demócratas de haber dado estas informaciones, presuntamente falsas.
Se debe tener en cuenta que cada ciudadano es libre de votar al candidato que crea que le representa mejor. Al candidato que piensa que puede gobernar de la manera más correcta posible, el Estado más influyente y potente del mundo. Y, puesto que este informe deja claro que los rusos no tuvieron nada que ver en el recuento final de los votos, ¿realmente hicieron que Donald Trump ganara las elecciones?
Donald Trump jura como Presidente de Estados Unidos. Fuente: Diario “El País”
Definitivamente, no. Bien es cierto que, en la sociedad en la que nos encontramos, las influencias sociales están servidas. Cualquier institución, organismo o persona puede, en un momento concreto, intentar influir en la opinión de un determinado grupo de personas, con el objetivo de favorecer sus propios intereses. En definitiva, en una determinada situación, cualquiera puede pretender persuadir a un establecido grupo de sujetos. Tal y como define la Real Academia Española de la Lengua, persuadir es “inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo”.
La persuasión está a la orden del día en diversos aspectos de la vida. Y, en muchos casos, se emplea la propaganda para llevar a cabo esta persuasión. Sin embargo, en países democráticos -como lo es Estados Unidos-, una persona es totalmente libre de formular su opinión y de posicionarse a favor o en contra de unas u otras ideas. Siguiendo este argumento, los ciudadanos estadounidenses llamados a la urnas el pasado 8 de noviembre de 2016, tuvieron la libertad de votar al candidato que deseasen como nuevo inquilino de la Casa Blanca. Ni Putin ni ningún ciudadano ruso acudieron al país norteamericano, casa por casa, obligando a sus residentes a que votaran a Donald Trump.
Además, si el gobierno ruso hubiera querido que el magnate se coronase como vencedor en las elecciones y hubiera llevado a cabo todas las medidas posibles para que esto sucediera, ¿por qué entonces Rusia, actualmente, está poniendo en marcha un despliegue de misiles de crucero que parece violar el “Tratado contra el control de armas” firmado con Estados Unidos? ¿Por qué Vladimir Putin no está respetando el acuerdo pese a haber sido investido “su candidato”? ¿Por qué parece que el líder ruso está desafiando al nuevo presidente estadounidense?
El argumento principal de las personas que defienden que Rusia intervino en las elecciones estadounidenses dice que se produjo un robo de información a la candidata demócrata mediante la conocida técnica llamada “phising”. Pero, robar información no es nada nuevo, y menos entre estas dos potencias en constante lucha y tensión. El objetivo de estos ataques hackers, más que perjudicar a un candidato, perjudican a la nación entera, ya que, en el correo de una persona tan importante como Hillary Clinton, puede haber datos importantes que, incluso, pueden poner en peligro la seguridad nacional y suponer algún beneficio para Rusia.
En Rusia, están cansados de que se les vea como el “eterno villano” y han decidido tomárselo con humor. Así que esta situación ha sido considerada, incluso en territorio ruso, como “La risa del año”, ya que ven “gracioso” que se hayan vertido estas acusaciones por parte de los servicios de espionaje estadounidenses sin que existan pruebas que puedan sustentar sus conclusiones.
¿Y si en este caso los rusos tienen razón y esto no es más que una estrategia para desviar la atención de los malos resultados electorales obtenidos por el Partido Demócrata? En Rusia, comparan esta situación con “una caza de brujas”. Incluso, el presidente Putin llegó a decir que “el que pierde siempre busca a quién echar la culpa”, en alusión al Partido Demócrata y a Clinton.
El senador ruso Alexei Pushkov afirmó en sus redes sociales, que estas acusaciones de hackeo provenientes del país norteamericano solo pretender convertir a Donald Trump en un enemigo de Rusia, conociendo el carácter tan impulsivo del nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Por otro lado, Shafir, en relación al informe, argumenta que esto simplemente es “el resultado que conlleva la falta de entendimiento de las élites del país norteamericano con los procesos que se llevan a cabo actualmente en otros países, especialmente en Rusia.”
Donald Trump y Vladimir Putin.
Fuente: “BBC”
Para el entorno de Trump y de Wikileaks -la conocida organización que se encargó de difundir los correos demócratas-, estas teorías solo se encargan de retornar al pasado y devolver a la actualidad el “terror rojo”. Es decir, el miedo a la infiltración soviética en Estados Unidos, que se produjo durante todo el desarrollo de la Guerra Fría. Trump, incluso llegó a acusar a los servicios de espionaje de publicar estas declaraciones con motivaciones políticas durante una entrevista realizada por la revista “Time”.
Tanto el Partido Demócrata como sus seguidores deben aceptar el resultado electoral, sin acusar al territorio ruso como el culpable del descalabro de Hillary Clinton. En resumen, menos acusaciones y mayor autocrítica.
Pese a quien le pese, Donald Trump será el presidente de Estados Unidos los próximos cuatro años. Y, serán los propios ciudadanos estadounidenses -independientemente de las influencias sociales- los que decidan si otorgarle, de nuevo, su confianza, o, por el contrario, luchar democráticamente, a través del voto, para conseguir su sustitución en las siguientes elecciones. En definitiva, ellos -y no los rusos- decidirán el futuro político de los Estados Unidos de América.