martes, 28 de marzo de 2017

Europa tiene alzheimer


Una Europa que ha dejado atrás aquellos terrores llamados sobrehumanos, y ha pasado página hacia un futuro de democracia y libertad, vuelve a probar la salada fragancia de la ultraderecha. Pero, ¿por qué triunfa de nuevo un concepto de hacer política como la derecha radicalizada? ¿Quién ha desencadenado esta imparable aceptación?

Algo ha cambiado en la época reciente. Austria, Hungría, Alemania, Grecia e incluso Francia son solo algunos de los muchos países en los que empieza a triunfar un concepto de hacer política, que no es especialmente nuevo: la ultraderecha. Un movimiento, que se basa en conceptos como el nacionalismo, la meritocracia, el conservadurismo o la xenofobia, pero sin pasar por alto los derechos y libertades de sus ciudadanos.

El “nuevo” look del la ultraderecha, el despotismo ilustrado del siglo XXI, escandalizaban hace unos pocos años a los órganos europeos con discursos como el de Joerg Haider, líder del Partido de la Libertad en Austria, en el que jaleaba a las Waffen-SS de Hitler. Sin embargo, ahora la permisividad es la nueva tónica que adoptan los mandamases de la UE, quizá deben hacer oídos sordos por si se les escapa otro país, igual que ocurrió con la fantástica gestión del “Brexit” en Reino Unido.

El arte de la política, “el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”. Sí, de esta manera lo definía Lois Dumur, y de esta forma lo aplica la mencionada comunidad geopolítica con la toma de decisiones. La crisis económica de los últimos años, la “maravillosa” política de inmigración y un rechazo creciente a nuestra querida UE, que tanto hace por el bien de los residentes en ella, han provocado que los políticos que critican todos estos puntos surjan como los salvadores que nos harán nadar entre billetes.

Recientemente, Bruselas ha reconocido su pésima gestión durante los años de crisis económica. ¡Qué humildes y considerados son estos mandatarios! A ver si se estiran un poco más y devuelven también los puestos de trabajo perdidos durante ese periodo. Y, ¿qué hay de las políticas de inmigración que están obligando a llevar a cabo? En estos últimos años, la llegada masiva de inmigrantes a los diferentes países del entorno europeo ha hecho que aumente el rechazo a estas personas. La xenofobia, un concepto que raya la ranciedad y está en crecimiento exponencial.

Un malestar iniciado por “una Unión Europea de fracaso económico, del desempleo masivo  y de bajo crecimiento”. Todo ello sumado a los principios básicos de los partidos de extrema derecha, como el del autor de la frase Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido, crean un cóctel político preparado con mucho cariño por Herman Van Rompuy (Presidente del Consejo Europeo) para poner en bandeja a Marine Le Pen (Francia), Geert Wilders (Holanda), Matteo Salvini (Italia), Frauke Petry (Alemania) o Viktor Orban (Hungría) sus posibles respectivas victorias. Gracias, Unión Europea, si algún día me veo en la obligación de gestionar alguna crisis sé a quién no debo acudir.